En mis motivos, en mis intenciones, en todas mis ganas
en mis palabras, en mis sonidos, en mis silencios
en mis miradas, en mis pasos, en mis manos temblorosas
en todo, casi en todo, siempre te encuentro
relacionada con cada momento, con cada movimiento
de mis dedos, de mis piernas, de mi boca
todo suena a ti, todo
tiene tu tacto y tu aroma
la mayor parte de las palabras suenan como tu voz
o tienen el cariz de tu forma de respirar
o el sentido de lo que me dice tu mirada cuando nos vemos…
En la hierba y en la tierra, y en la espuma de las olas
y en las mariposas de la primavera, y en el andar de los perros callejeros
en todo hay parte de la última sonrisa que me regalaste
en todo percibo tus manos agarrando las mías
tu cuerpo atado fugazmente al mío en un sencillo abrazo que aún puedo palpar cuando cojo aire
porque, y en esto estoy seguro,
todo parte de ti y todo vuelve a tu cuerpo
todo aquel sentimiento que se presiente cada día
es parte de tu sendero
porque todo mi andar y mi sentarme y mi dormir
lo es porque te quiero
al menos un poquito.
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